Modo de empleo
Para disfrutar plenamente de la textura, el aroma y el sabor característicos de nuestro queso, siga estas recomendaciones de preparación y conservación:
Preparación para el Consumo
Este producto es apto para el consumo directo, ya sea como ingrediente principal en platos elaborados o como parte de aperitivos y tablas de quesos.
Atemperado: Para una experiencia sensorial óptima, le recomendamos extraer del frigorífico únicamente la porción que desea consumir y abrirla 10 minutos antes de su ingesta. Este breve periodo de reposo a temperatura ambiente permite que las grasas naturales del queso se suavicen, potenciando su cremosidad y sabor.
Versatilidad: Puede utilizarse tanto en frío (ensaladas caprese, sándwiches o snacks) como en caliente (pizzas, lasañas o gratinados), donde destaca por su excelente capacidad de fundido.
Instrucciones de Conservación
La correcta preservación es fundamental para mantener las propiedades higiénicas y organolépticas del producto una vez abierto el envase original:
Refrigeración: El resto del producto que no se haya consumido debe mantenerse refrigerado en todo momento, idealmente a una temperatura entre 2°C y 8°C.
Protección: Se aconseja guardar la porción sobrante en un recipiente hermético o envolverla en film transparente para evitar la oxidación y la absorción de olores fuertes de otros alimentos en la nevera.
Consumo tras apertura: Una vez abierto, se recomienda consumir la totalidad del producto en un plazo no superior a 3-7 días para asegurar su frescura.